Artículo técnico · Innovak News
El ataque de insectos y patógenos en plantas ha sido causante de preocupación en las últimas décadas. Es por esto que se han realizado diversos estudios con el fin de conocer el mecanismo de las plantas que le permiten defenderse de estos mediante un complejo sistema que incluye múltiples niveles de protección.
Los mecanismos de protección que han desarrollado para defenderse de factores bióticos y abióticos son físicos o químicos, y constitutivos o inducidos. Las barreras físicas consisten en la composición y estructura de la cutícula, tricomas, estomas y pared celular, entre otras. Las barreras químicas constan en la producción de taninos, terpenos, resinas y alcaloides antes del ataque de un patógeno.
La desventaja de esta forma de defenderse radica en el tiempo de respuesta: requiere de años de modificaciones evolutivas y generación de genes estructurales para que se dé el cambio en una barrera física o química. Es aquí donde los bioestimulantes pueden acelerar y potenciar estos mecanismos de defensa de manera significativa.
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